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              Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort


                 mientras que el hombre duro y avariento
                 rueda hacia la pobreza;
                 mas se convierte en rico a la carrera
                 el que da la limosna verdadera.

              26.  Todos brindan honor a manos llenas   3º. La limosna
                 a los hombres generosos,               honra mucho a
                 y en el Señor les dan nombre de padres  quien la da.
                 de los menesterosos,
                 a ellos corre el pobre sin temores,
                 en actitud confiada;
                 les piden presidir con eficiencia
                 mil encuentros, sesiones, conferencias.

              27.  Dar la salud, la vida, es ciertamente   4º. La limosna
                 algo maravilloso:                      hace milagros.
                 y brindarle limosna al miserable
                 es algo milagroso;
                 sostener con la mano el mundo entero,
                 no es cosa tan grande
                 cual sostener alegres al hermano,
                 poniendo lo que pide entre sus manos.

              28.  La limosna conmueve el corazón,      5º. Obtiene la
                 cura el dolor del alma,                contrición.
                 calmando todo ardor y llama y fuego,
                 al pecador rescata;
                 por ella nos perdona Dios en todo,     6º. Y el perdón
                 es segundo bautismo;                   de los pecados.
                 con su sello señala al elegido,
                 sello de Dios en todo redimido.
              29.  Sin este óleo de amable caridad,     7º. Hace a
                 de vírgenes no necias,                 las vírgenes
                 hasta el lirio de toda castidad,       agradables
                 no adelanta ni medra;                  a su esposo y
                                                        constantes.
                 ninguna santidad crece sin ella,
                 o es vano oropel;
                 sin ella no hay firmeza perdurable,
                 ni grandeza de todos deseable.
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