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Cántico 48
29. Por la llama divina cautivado
en que tu sacro Corazón rebosa,
¡listo! te abro mi pecho y te recibo,
divino Corazón, entra en mi nada.
30. Por último, excusando mi osadía,
quítame el corazón tan pecador,
y no cuente yo más en esta vida
con otro corazón que el de tu amor.
CÁNTICO 48
LAS RELIGIOSAS DE LA VISITACIÓN
La devoción al Sagrado Corazón adquiere una difusión muy
grande en la Iglesia a partir de las revelaciones que tuvo
Santa María Margarita de Alacoque en su monasterio Paray-
le-Monial, en Francia. Estas revelaciones tuvieron lugar
el mismo año del nacimiento de Luis María Grignion de
Montfort (1673). La Orden de la Visitación (Las Visitandinas)
fueron fundadas por san Francisco de Sales y Santa Juana
Francisca de Chantal en 1610.
Muy pronto sus monasterios se difundieron. San Luis
María de Montfort encontró a las Visitandinas en Poitiers,
en Nantes y en la Rochelle. Este Cántico 48 juntamente con
los precedentes (40-44.47) forman un solo conjunto en torno
al Sagrado Corazón.
Este Cántico 48 elogia el carisma de la Visitación (1.2.6-8)
y el espíritu de su fundador (3-5); exhorta a las religiosas a
estar orgullosas del don recibido y a permanecer fieles al
deber de vivir y hacer vivir los tesoros del Corazón de Cristo
(9-14). Finalmente explica el alcance de este cántico (15-17).
4
La última estrofa (18) es atribuida a las mismas religiosas.
4 Cf. S. LUIGI MARIA DA MONTFORT, Opere, 2, Cantici, Edizioni
Monfortane, Roma, 2002, pp. 356 y 402.
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