Page 6 - Carta _Circular
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3. Es una espiritualidad eclesial y mariana




                 San Luis María de Montfort al presentar a María
                 en su relación con la Trinidad la presenta también
                 como madre, como figura de la Iglesia, formadora
                 permanente de los apóstoles que han de hacer
                 presente a Jesús hasta el final de los tiempos. “Todos
                 los días doy a luz a los hijos de Dios hasta que se
                 asemejen  a  Jesucristo,  mi Hijo  (ver Gál 4,19), en
                 madurez perfecta (ver Ef 4,13)”.
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                 En sus primeros años de apostolado misionero no
                 le faltaron, a Luis de Montfort,  incomprensiones y
                 oposiciones aún dentro de la misma Iglesia. Decidió
                 entonces dirigirse a Roma, en peregrinación de fe y
                 para pedir luces al Papa Clemente XI quien lo recibió
                 el 6 de junio de 1706 y lo confirmó en la misión de
                 evangelizar al pueblo, sobre todo en las campiñas de
                 Francia. Le dio un mandato especial, nombrándolo
                 “misionero  apostólico” y lo envió a trabajar en
                 comunión con los obispos.
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                 San Luis María de Montfort quiere que sus misio-
                 neros trabajen en perfecta obediencia a sus superiores
                 eclesiásticos.  “Obedecen al obispo de la diócesis
                 donde trabajan, a los vicarios y demás  superiores
                 eclesiásticos que hacen las veces del obispo, al cura
                 de la parroquia en que dan la misión”.  10


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          9   Un hombre para la última Iglesia. Benedetta Papasogli.  Centro
             Mariano. 1993. 261.
          10  RM 22


                                                                       5
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