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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
217 2. Siendo la modestia –según los santos– un rasgo
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de la divinidad , una emanación del Espíritu Santo y una
verdadera riqueza delante de Dios, practican esta excelente
virtud en todos sus movimientos corporales y la harán
objeto de estudio particular.
La modestia en el rostro y las miradas
218 1. Ordinariamente, tienen la cabeza levantada, sin
alzarla ni bajarla demasiado, sin inclinarla a un lado y otro,
sin sostenerla con la mano, sin sacudirla a cada palabra, ni
volverla acá y allá a la menor ocasión.
219 2. No andan con la mirada perdida, ni clavan los ojos
insistentemente en sus interlocutores, sino que los tendrán
ligeramente bajos, sin moverlos demasiado frecuente y
precipitadamente. Sus miradas rebosan humildad, dulzura
y respeto; jamás rudeza, desdén, atrevimiento o aspereza.
220 3. No acostumbran tener la boca abierta ni los labios
demasiado apretados; procuran no sonarse ni escupir de
manera que molesten a otros y cuidan de no bostezar delante
de los demás.
221 4. Evitan arrugar la frente, fruncir el entrecejo,
morderse las uñas, limpiarse la nariz o los oídos con los
dedos.
222 5. Se abstienen de prorrumpir en carcajadas o estar
riendo a cada paso, como también de permanecer tristes y
taciturnas, demasiado serias y adustas.
223 6. Evitan las muecas, los ademanes contrahechos
y todo cuanto indique artificio y simulación. Procuran
mantener el semblante jovial, sereno, abierto, tranquilo, sin
16 SAN AMBROSIO, De officiis 1.1 c.18: PL 16,48: “Dives est modestia, quia
portio Dei est.”
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