Page 786 - Obras_Completas_2da_Ed
P. 786
↑ ÍNDICE
Carta Circular a los Habitantes de Montbernage
por el escándalo público, aunque no sea más que recitar un
avemaría en las calles o en el lugar de oración, o llevar en la
mano un cirio encendido en su propia casa o en la iglesia.
Es lo que deben hacer y continuar haciendo, Dios mediante,
para perseverar en el servicio divino. Estos avisos valen
también para los otros lugares.
4 Es preciso, queridos hijos, es preciso que sean buen
ejemplo para todo Poitiers y sus alrededores. Que nadie
trabaje en las fiestas de precepto. Que nadie instale,
ni siquiera entreabra su tienda, contrariamente a la
costumbre de los panaderos, carniceros, revendedores y
otras categorías de comerciantes de Poitiers –que le roban
a Dios su día y, pese a sus sagaces pretextos, se precipitan
en la condenación–, salvo el caso de verdadera necesidad,
reconocida por su digno párroco. No trabajen nunca e
los días santos, y Dios -se lo aseguro- les bendecirá en lo
espiritual y aun en lo temporal, de suerte que no les falte
lo necesario.
5 Ruego a las pescaderas de San Simpliciano, a las
carniceras, revendedoras y a las demás que continúen dando
el buen ejemplo que dan a toda la ciudad por la práctica de
lo que aprendieron durante la misión.
6 Les ruego a todos, en general y en particular, que
me acompañen con la plegaria en la peregrinación que
8
voy a emprender por ustedes y por otros muchos. Digo
por ustedes porque emprendo este largo y penoso viaje
8 La peregrinación a Roma que iba a emprender en este año 1706. En las
líneas siguientes subraya el carácter penitencial de la misma. Había otros
motivos, más difíciles de precisar: “Veía tantas dificultades para hacer el
bien en Francia y tanta oposición por todas partes –hasta de aquellos que
debían sostenerlo y defenderlo-, que se preguntaba si debía detenerse o
ir a otra parte en busca de una cosecha más abundante y segura… Fue
entonces a postrarse a los pies de Clemente XI y se ofreció a él para ir a
donde quisiera enviarle” (BLAIN, 328). Besnard (Montfort p.101) habla del
mismo modo. El P. de Montfort volvió de Roma con el título de “misionero
apostólico”.
787

