Page 797 - Obras_Completas_ 2da_Edi_2020_P2
P. 797

↑ ÍNDICE


              Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort


              44   3. Me someto a cuanto quieras hacerme padecer en el
              cuerpo y en el alma y te ofrezco mis dolores en unión de tu
              santísima agonía para satisfacer a tu justicia y reparar las
              culpas que he cometido contra tu gloria.

              45    4. Renuncio desde ahora al mundo, a la carne, a la vida
              presente, al uso de los sentidos, a la compañía de los vivos
              y a todos los deleites de la naturaleza, porque así lo quieres
              tú, y merezco ser privado de todo ello.

              46   5. Dulcísimo y misericordiosísimo Señor, espero de tu
              bondad el perdón de mis culpas, porque tu clemencia supera
              infinitamente la grandeza de mis pecados. Dios mío, pongo
              toda mi confianza en el abismo de tus misericordias y en
              los méritos de tu muerte, fuente de todas las bendiciones
              celestes, y espero el perdón, que tú imploraste con lágrimas
              de sangre, y la gracia de permanecer en tu amor hasta
              la muerte. A ti, Señor, me acojo, no quede yo derrotado para
                    16
              siempre .

              47    6. Dios mío, mi supremo bien y último fin, que me has
              mandado amarte: declaro en tu divina presencia que quiero
              obedecer esta orden con todo mi corazón y deseo vivamente
              que mi alma sea purificada y liberada de cualquier otro amor.
              Renuncio con todas mis fuerzas a cualquier otro interés. Sólo
              quiero ocuparme de ti, mi Dios y mi Todo, en el tiempo y en la
              eternidad. ¡Que yo sea todo tuyo y todo para ti, como lo eres tú
              para mí! ¡Cuánto siento el haberte amado tan tarde y tan poco!
              “¡Tarde te he amado, oh belleza tan antigua: tarde te he amado!” 17

              48    7. ¡Oh dicha, luz y vida mía!, te deseo de todo corazón. Anhelo
              indeciblemente estar cerca de ti para amarte y glorificarte con toda
              la pureza y perfección posibles. Por ello te suplico, Dios de mi
              corazón, que libres mi alma de la prisión de mi cuerpo. Rompe,
              te pido, los lazos que la aprisionan y dale la libertad de tus hijos,
              a fin de que ella te cante por la eternidad himnos de bendición

              16  Ver Sal 71[70], 1.
              17  San Agustín, Confesiones.
              1594
   792   793   794   795   796   797   798   799   800   801   802