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↑ ÍNDICE


                                                     Regla Primitiva de la Sabiduría


                   justamente, el que comulguen. Se abstiene de discutir y
                   gritar contra ellas. Les habla, tanto en público como en
                   privado, con mucha humildad y caridad. Cuando tiene
                   justos motivos para corregir con energía, lo hace siempre
                   cortésmente. Si alguna súbdita discute, cede de momento;
                   después le hará reconocer y reparar su falta.

                   309  9. Cuando una Hermana, un pobre del hospital, una
                   alumna de la escuela, viene a quejarse a ella de una superiora
                   subalterna, escucha con paciencia y caridad, pero no
                   aprueba la queja de modo que condene la conducta de dicha
                   superiora. Trata, más bien, de aprobarla delante de quienes
                   se quejan, aun si esta Hermana estuviera efectivamente
                   equivocada, reservándose el hablarle personalmente a fin
                   de descubrir la verdad de la falta y poner remedio a ésta.

                   310  10. Evita cuidadosamente creer en seguida lo malo que
                   le comunican de sus súbditas para corregirlo. En principio,
                   suspende el juicio y no condena abiertamente a la persona
                   acusada hasta cuando pueda estar totalmente informada
                   de la verdad. Guarde estricto secreto sobre lo que ocurre
                   en la comunidad y exige lo mismo a todas las Hermanas,
                   corrigiendo severamente a las habladoras que no saben
                   refrenar la lengua.

                                                                     19
                   311  11. He aquí lo que dice San Francisco de Sales , y
                   que la superiora debe observar: “Así como el alma y el
                   corazón difunden asistencia, movimiento y actividad a
                   todas las partes del cuerpo, así la superiora debe animar
                   a toda la congregación con su caridad, solicitud, ejemplo,
                   vivificando con su celo a todas las Hermanas de que está
                   encargada, procurando que las Reglas sean observadas lo
                   más exactamente posibles y que la caridad mutua y la santa
                   amistad florezcan en la casa. Para esto, abre su ternura

                   19  SAN  FRANCISCO  DE  SALES,  Constituciones  para  las  Hermanas
                      religiosas de la Visitación, Constituciones XXIX. Todos estos párrafos,
                      desde el número 311 hasta el 318 inclusive, han sido tomados textualmente
                      de San Francisco de Sales.
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