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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
La superiora saliente se pone de rodillas delante de todas sus
Hermanas y pide perdón de las faltas cometidas y del mal
ejemplo que haya podido darles. La nueva superiora hace
la señal de la cruz, diciendo en voz alta: “Nuestro auxilio
es el nombre del Señor”, y ocupa el sitio de su predecesora.
Quien inmediatamente se pone de rodillas ante ella y dice:
“Creo firmemente que usted hace las veces de Dios entre
nosotras. Por ello, me someto a todas sus ordenes por amor
a Dios y espero ser fiel con la ayuda de su gracia.” Todas
la Hermanas, de rodillas, responden: “Amén.” Luego van
una tras otra a besar los pies de la nueva superiora. Quien,
a partir de este acto de humildad, comienza a ejercer sus
funciones con un acto de caridad, abrazando una tras otra,
con mucho cariño, a cada una de sus Hermanas. Se termina
cantando el Te Deum y el Magnificat.
299 7. La superiora general puede ser vitalicia. Sin
embargo, se confirma su elección en asamblea general cada
tres años. Si la mayoría de la comunidad está convencida
de que no puede cumplir su deber, se procede a la elección
de otra.
300 8. En ausencia de la Madre, la primera asistente
hace sus veces, y la segunda pasa a ocupar el puesto de la
primera.
Estos son los deberes de la superiora.
28. REGLAS PARTICULARES DE PRUDENCIA Y
CARIDAD QUE DEBE OBSERVAR LA SUPERIORA
301 1. La superiora debe se, más que nunca, ejemplar en
toda suerte de virtudes. Pero especialmente en humildad y
recogimiento, que son las virtudes más difíciles de observar
en el ejercicio del superiorato, pero a las cuales el Espíritu
Santo incita a los superiores. Por ello, meditará cada día
estas dos advertencias de la Sabiduría: 1) Cuanto más grande
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