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              Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort


              cumplir la santa voluntad de Dios, que era lo único que me
              preocupaba.


              Llegué a Poitiers la víspera de los Santos Felipe y Santiago.
              Pero me vi obligado a esperar cuatro días el regreso del
              señor Obispo, que se hallaba en Niort.

              Durante ellos hice un corto retiro en una modesta habitación,
              donde me sentía encerrado en medio de una gran ciudad, en
              la cual no conocía a nadie según la carne. Se me ocurrió, no
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              obstante, ir al Hospital  a servir a los pobres en lo material,
              ya que no podía en lo espiritual. Entré a orar en su iglesita.
              Pasé casi cuatro horas allí esperando la cena para servirles.
              Y me parecieron demasiado cortas. A algunos pobres,
              en cambio, les parecieron demasiado largas. Al verme
              arrodillado y con vestidos semejantes a los suyos, fueron a
              decirlo a los demás, y se animaron unos a otros para hacer
              una colecta a fin de darme limosna. Unos daban más, otros
              menos; los más pobres, un ochavo; los más ricos, un cuarto.
              Todo esto ocurrió sin que yo lo supiera.

              Salí, finalmente, de la iglesia para preguntar a qué hora
              comían y pedir el permiso necesario para servir a los pobres
              a la mesa.  Quedé desilusionado, por una parte, al enterarme
              de que no comían en comunidad, y sorprendido, por otra, al
              saber que querían darme limosna y que habían dado orden
              al portero de no dejarme salir.


              Bendije mil veces a Dios por haber pasado por pobre y llevar
              las gloriosas libreas de tal. Y agradecí a mis hermanos y
              hermanas su buen corazón.

              Después de esto se han encariñado tanto conmigo, que
              todos andan diciendo públicamente que tengo que ser su
              sacerdote, es decir, su director. Pues no hay uno fijo en el
              Hospital hace ya tiempo; ¡tan pobre y abandonado está!

              2  Era un hospital fundado en 1657, presidido por el obispo y constituido
                 como albergue para los mendigos de la ciudad.
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