Page 11 - Carta Azul P Gonzalo Tabares
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                  Si tienes la posibilidad, no dejes de visitar un santua-
                  rio nacional o uno de los tres grandes santuarios del
                  mundo: Guadalupe, Lourdes y Fátima.

                  S    i estar con María es estar con Jesús, entonces,
                       vive y alimenta tu fe en pequeña comunidad,
                  “Todos ellos, con algunas mujeres, la madre de Je-
                  sús y sus parientes, permanecían íntimamente en la
                  oración” Hch 1,14. Funda, construye, crea pequeñas
                  comunidades donde se comparta la vida, se profun-
                  dice la Palabra de Dios, se participe de la iglesia con
                  sus dones y carismas y se alimente la experiencia de
                  la consagración.  ¡Sal de la masa informe e inerme!
                  ¡Vivir la fe en pequeña comunidad, no es una opción
                  es una obligación! El consagrado no es un solitario,
                  el consagrado es un hombre de comunidad. Hch 2
                  ,42-46. Sirve a todos, pero especialmente a los po-
                  bres, necesitados, excluidos y alejados. Obedece el
                  mandato del Señor: “Vayan y hagan discípulos míos”
                  Mt  28,19;  organiza  y participa  en  misiones;  anima,
                  promueve, acompaña y ayuda a que muchas perso-
                  nas renueven su bautismo, consagrándose a la Vir-
                  gen. Incorpórate a la vida espiritual y pastoral de tu
                  Parroquia. Pon al servicio de los demás tus dones y
                  carismas, “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se
                  vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá su sabor?
                  Sólo sirve para tirarla y que la pise la gente. Ustedes
                  son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad
                  construida sobre un monte.” Mt 5,13-14. Presta aten-
                  ción a los aconteceres de la historia, porque en ella
                  encontrarás la mayor revelación de Dios y María será
                  siempre la clave de lectura de los sucesos, buenos y
                  malos, de esta pobre y maltrecha humanidad.

                  E    n definitiva, vive la consagración, permanece en
                       este camino, continua con tu diario trasegar por
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