Page 9 - Carta Azul P Gonzalo Tabares
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tra Señora, contempla incesantemente las grande-
zas de Dios, sus proezas en favor de su pueblo. Recí-
tala como una jaculatoria, en todo momento y lugar
y serás signo de visible de honestidad, luz, entrega,
paz, bondad, compromiso y alegría en el mundo.
R epite continuamente la fórmula síntesis de tu
consagración: “Soy todo tuyo y cuanto tengo
es tuyo, ¡oh mi amable Jesús!, por María, tu Madre
santísima.” VD 233. Esta fórmula, que San Luis redac-
tó inspirado en San buenaventura, expresa mejor el
contenido fundamental de la consagración, que la
fórmula sencilla que conoces y conocemos todos:
“Soy todo tuyo Oh María.” No saques de la fórmula
la meta de la misma: el bueno y amable Jesús.
S aca un día mensual para hacer retiro y desierto
en un lugar apartado o en el diario acontecer de
tu vida; vete al campo o quédate en tu habitación;
permanece en la capilla del Sagrario; visita un centro
comercial y haz de estos “templos del consumo”, el
lugar de encuentro con Dios, contigo y con los de-
más.
R enueva la consagración cada año, dedicando
previamente cuatro semanas a la preparación: la
primera semana dedícate a conocimiento personal.
Reconoce tus faltas, pecados, pide por tu conver-
sión, descubre tus cualidades, defectos, la maldad
de tu corazón que se encuentra enraizada en tus
miedos no superados, tus frustraciones no resuel-
tas, tus apegos no elaborados. La segunda semana,
dedícate a conocer más a la Virgen María. Lee los
textos bíblicos marianos; repasa algún libro de sobre
María; profundiza sobre el papel de la Virgen en el
mundo actual; actualízate. La tercera semana dedí-
cate a conocer más a Jesucristo. Léete un buen libro