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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
Y, sin embargo,
¡eres tan desconocida y despreciada!
¿Cómo podré callar entonces?
No sólo la justicia y el agradecimiento,
sino hasta mi propio interés,
me obligan a hablar de ti,
aunque balbuciendo como un niño.
Pero, balbuciendo y todo,
quiero aprender a hablar correctamente
2
cuando llegue en ti a la madurez perfecta .
2 Puede parecer que no hay orden ni concierto
en lo que escribo . Lo confieso.
3
Es que mi anhelo de poseerte es tan grande,
que –como dice Salomón–
te busco por todas partes,
sin encontrar el camino (Sab 8,18).
Quiero darte a conocer a todos.
Porque tú misma has prometido dar la vida eterna
a cuantos te esclarezcan
y den a conocer a los demás.
Acepta, pues, amable Soberana,
mi humilde balbucir
como si fuera un elocuente discurso.
Acepta los movimientos de mi pluma
como si fueran otros tantos pasos
que diera en busca tuya.
Derrama desde tu excelso trono
tantas luces y bendiciones
sobre cuanto quiero decir de ti y hacer por ti,
que cuantos lo oigan
se sientan inflamados por un anhelo renovado
de amarte y poseerte
en el tiempo y la eternidad.
2 Ef 4,13: “Hasta que todos, si excepción alcancemos..., la edad adulta, el
desarrollo que corresponde a la medida de Cristo en su plenitud”...
3 En la obra de Montfort no falta orden; ver los números 7 y 14, donde el
autor indica el plan del libro, y constatar a través del mismo la cuidadosa
ejecución...
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