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↑ ÍNDICE
El Amor de la Sabiduría Eterna
3 REFLEXIONES DEL AUTOR
5 No he querido, estimado lector, mezclar mis palabras
insignificantes con la autoridad del Espíritu Santo.
Permíteme ahora las siguientes reflexiones:
1ª. La Sabiduría es dulce, sencilla, atrayente, y, a la vez,
luminosa, excelente y sublime. Convoca a los humanos
para enseñarles los medios de ser felices: los busca, les
sonríe, los colma de favores, les sale al encuentro de mil
maneras, hasta sentarse a la puerta de sus casas para
esperarlos y darles pruebas de su amistad. ¿Es posible
tener corazón y negárselo a esta dulce conquistadora?
6 2ª ¡Qué desgracia la de los ricos y poderosos, si no
aman la Sabiduría! ¡Qué palabras tan aterradoras les dirige
ella! ¡Imposible traducirlas a nuestro idioma! Repentino
y estremecedor vendrá el Señor contra ustedes, porque a los
encumbrados se les juzga implacablemente... Los fuertes sufrirán
una fuerte pena... A los poderosos les aguarda un control riguroso
(Sab 6,5-8).
Añadamos también a estas palabras las pronunciadas por
la Sabiduría, o hechas decir por ella, a los ricos y poderosos
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después de la encarnación: ¡Ay de ustedes, los ricos! Más
fácil es que entre un camello por el ojo de una aguja que
entre un rico en el Reino de Dios (Mt 19,24).
Estas últimas palabras fueron repetidas tantas veces por
la divina Sabiduría durante su vida terrestre, que tres
evangelistas las han referido sin diferencia alguna. Lo que
debería mover a los ricos a romper en llanto, lamentarse y
gemir: Vamos ahora con los ricos; lloren a gritos por la desgracia
que se les viene encima (Sant 5,1).
5 Lc 6,24. Usted puede leer todo el pasaje Lc 6,20-26.
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