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              Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort

              Digamos, pues, con él: Todo eso que para mí era ganancia,
              lo tuve por pérdida comparado con Cristo; más aún: cualquier
              cosa tengo por pérdida al lado de lo grande que es haber conocido
              personalmente a Cristo Jesús, mi Señor (Flp 3,7-8).

              Veo y experimento ahora que esta ciencia es tan excelente,
              deliciosa,  provechosa  y  admirable,  que  ya  no  tengo  en
              cuenta las demás. Aquellas que en otro tiempo me habían
              agradado tanto, ahora me parecen tan vacías y ridículas,
              que entretenerme en ellas sería perder el tiempo. Les digo
              esto  para  que  nadie  los  desoriente  por  discursos  capciosos...
              Cuidado con dejarse llevar por quienes los quieren engañar con
              teorías y argumentos falsos, pues ellos no se apoyan en Cristo
              (Col 2,4.8). Les digo que Jesucristo es el abismo de todas las
              ciencias, a fin de que no se dejen seducir por los hermosos
              y magníficos discursos de los oradores ni por los sofismas
              tan engañosos de los filósofos.    Crezcan en la gracia  y el
              conocimiento de Nuestro Señor Jesucristo (2Pe 3,18).

              ¡Bien!  A  fin  de  que  todos  crezcamos  en  la  gracia  y
              conocimiento  de  Nuestro  Señor  y  Salvador  Jesucristo,
              Sabiduría  encarnada,  trataremos  de  Él en los capítulos
              siguientes,  después  de  distinguir  diversas  clases  de
              sabiduría.





              2.  DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DEL ARGUMENTO

              13  Si nos atenemos al sentido del término, “sabiduría”
              quiere decir “ciencia sabrosa”, o sea, el gusto de Dios y de
                       13
              su verdad .


              13  La explicación sabiduría = ciencia sabrosa, que hace derivar “sabiduría” de
                 “saber”, se basa en una etimología popular dudosa; pero muy apropiada
                 a la finalidad que busca el autor. Los términos en torno a “saborear”
                 aparecen muchas veces en el P. de Montfort: cuando, hacia el final de
                 su vida, envía en peregrinación al santuario de Saumur a treinta y tres
                 penitentes, les da una consigna muy precisa:
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