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↑ ÍNDICE
El Amor de la Sabiduría Eterna
83 Con Jesucristo Nuestro Señor, la Sabiduría encarnada,
debemos detestar y condenar estas tres clases de falsa
sabiduría para adquirir la verdadera. Esta no busca el
provecho propio, no arraiga en el terreno ni en el corazón
de quienes viven cómodamente, y aborrece todo lo grande
y espectacular a los ojos de los seres humanos.
3. LA SABIDURÍA NATURAL
84 Además de la sabiduría mundana –reprensible y
perniciosa–, existe también una sabiduría natural entre los
filósofos.
Los antiguos egipcios y griegos la buscaron con gran
empeño. Los griegos buscan saber (1Cor 1,22). Los que
alcanzaban esta sabiduría recibían el nombre de magos
o sabios. Consiste en un conocimiento eminente de la
naturaleza en sus principios. Fue comunicada en plenitud a
Adán en su estado de inocencia y otorgada con abundancia
a Salomón. En el correr de los tiempos, algunos personajes
ilustres recibieron parte de ella, como refiere la historia.
85 Los filósofos ponderan los principios de su filosofía
como medio para adquirir dicha sabiduría. Los alquimistas
encomian los secretos de su cábala como capaz de
descubrir la piedra filosofal, en la cual se imaginan que
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está encerrada esta sabiduría .
En verdad, la filosofía de la Escuela, estudiada
cristianamente, abre el entendimiento y lo capacita para
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las ciencias superiores . Pero jamás podrá comunicar la
pretendida sabiduría natural, tan alabada en la antigüedad.
49 La alquimia, como ciencia oculta, floreció durante la Edad Media. Pretendía
buscar la fórmula para convertir en oro todos los metales y el remedio
universal de todas las enfermedades físicas.
50 “La Filosofía es sierva de la teología”, decían los maestros de las
universidades católicas.
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