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El Amor de la Sabiduría Eterna
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que uno ni siquiera tiene conciencia de ellas –, éstas son
las más frecuentes:
1. Discernimiento y penetración
92 La Sabiduría comunica su espíritu a quien la posee.
Espíritu que es totalmente luminoso: Por eso supliqué, y
se me concedió la prudencia; invoqué y vino a mí el espíritu de
sabiduría (Sab 7,7). Con este espíritu sutil y penetrante (Ver
Sab 7,22-23), el ser humano –a ejemplo de Salomón– se
convierte en juez de todas las cosas, con gran discernimiento
y penetración: En los procesos lucirá mi agudeza, y seré la
admiración de los monarcas (Sab 8,11) gracias a la Sabiduría
que me comunicó su espíritu.
93 Comunica a los humanos la ciencia sublime de los
santos (Sab 8,11) y las demás ciencias naturales –incluso
las más ocultas–, si le han de ser provechosas: Si alguien
ambiciona una rica experiencia, ella conoce el pasado y adivina
el futuro, sabe los dichos ingeniosos y la solución de los enigmas
(Sab 8,8).
A Jacob le dio a conocer los santos (Sab 10,10).
Comunicó a Salomón la verdadera ciencia de toda la
naturaleza: Me otorgó un conocimiento infalible de los seres
(Sab 7,17). Le reveló multitud de secretos que nadie había
descubierto: Todo lo sé, oculto o manifiesto (Sab 7,21).
94 En esta fuente infinita de luz bebieron los más
grandes doctores de la Iglesia –entre otros, Santo Tomás de
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Aquino, como él mismo lo afirma – aquellos admirables
conocimientos que los han hecho dignos de elogio. Es
de notar que las luces y conocimientos que comunica la
58 Ver ASE 53; SM 55.
59 Ver, por ejemplo, Guilermo de Tocco, Vida de Santo Tomás c.32: “Efectos
admirables de su oración”.
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