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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
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tanta suavidad y autoridad –Jesús enseñaba con autoridad –,
que su palabra no regresaría vacía sin haber realizado su
misión .
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3. Fuente de gozo y de consuelo
98 Siendo la Sabiduría eterna el objeto de la felicidad y
complacencia del Padre eterno y la alegría de los ángeles,
constituye, para el ser humano que la posee, el principio de
los más suaves deleites y consuelos. Le comunica el gusto
por las cosas de Dios y le hace perder el de las criaturas.
Alegra su espíritu con el resplandor de sus luces. Derrama
en su corazón la alegría, la dulzura y la paz más indecibles,
como lo atestigua San Pablo al decir: Reboso de gozo en medio
de todas mis penalidades (2Cor 7,4). Y, antes de él, Salomón:
Al volver a casa, aunque esté solo, descansaré a su lado, pues
su trato no desazona, su intimidad no deprime, sino que regocija
y alegra (Sab 8,16). Y no sólo en casa, sino en todas partes,
porque camina delante de mí. Su amistad es noble deleite
(Sab 8,18). En cambio, las alegrías y goces que pueden
hallarse en las criaturas no son más que apariencia de
placer y aflicción de espíritu.
4. Dones y virtudes del Espíritu santo
99 Cuando la Sabiduría eterna se comunica a una persona,
le infunde, en grado eminente, todos los dones del Espíritu
Santo y todas las grandes virtudes, a saber: las virtudes
teologales: fe viva, firme esperanza y ardiente caridad;
las virtudes cardinales: templanza sobria, prudencia
consumada, justicia perfecta y fortaleza invencible; las
virtudes morales: religión perfecta, humildad profunda,
67 Mt 7,29. El mensajero de la Palabra debe estar tan lleno de Jesús que
sea Jesús mismo quien hable en él.
68 Is 55,11: “... mi palabra ... no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad
y cumplirá mi encargo”.
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