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              Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort

              apariencias, se aplican a procurar la propia salvación y a
              utilizar los medios para alcanzarla, como son la confesión,
              la comunión, la oración, etcétera.

              81  La sabiduría carnal es el amor al placer. Los sabios del
              mundo la profesan cuando no buscan sino el gozo de los
              sentidos; cuando aman la buena mesa; cuando alejan de sí
              todo lo que puede mortificar o incomodar el cuerpo, como
              ayunos,  austeridades,  etc.;  cuando  habitualmente  sólo
              piensan en comer, beber, jugar, reír, divertirse y pasarlo
              lo mejor posible; cuando buscan la molicie en el dormir,
              los juegos divertidos, los festines agradables y las alegres
              compañías.

              Tras  haber  gozado  sin  escrúpulo  de  todas  estas
              satisfacciones  conseguidas  sin  disgustar  al  mundo  ni
              perjudicar la salud, buscan al confesor menos escrupuloso
              –así  llaman  a  esos  confesores  relajados  que  no  cumplen
              con su deber– para recibir de él, a bajo precio, la paz de
              su vida muelle y afeminada y la indulgencia plenaria de
              todos sus pecados. He dicho “a bajo precio” porque estos
              sabios  según  la  carne  no  apetecen,  ordinariamente,  por
              penitencia sino alguna oración o limosna y detestan cuanto
              puede afligir el cuerpo.

              82  La  sabiduría  diabólica  es  el  amor  y  estima  de  los
              honores. Los sabios según el mundo la profesan cuando
              aspiran –aunque  secretamente– a las grandezas, honores,
              dignidades y cargos importantes; cuando buscan hacerse
              notar, estimar, alabar y aplaudir por los seres humanos;
              cuando en sus trabajos, afanes, palabras y acciones sólo
              ambicionan  la  estimación  y  la  alabanza  de  los  seres
              humanos  al  querer  pasar  por  buenos  cristianos,  sabios
              eminentes,  ilustres  militares,  expertos  jurisconsultos,
              personas  infinitamente  meritorias  y  excepcionales  o  de
              gran consideración; cuando no soportan que se les humille
              o reprenda; cuando ocultan sus propios defectos y alardean
              de lo bueno que poseen.
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