Page 172 - Obras_Completas_2da_Ed
P. 172

↑ ÍNDICE


                                                     El Amor de la Sabiduría Eterna

                                    CAPÍTULO SÉPTIMO


                             ELECCIÓN DE LA VERDADERA
                                        SABIDURÍA



                   74  Dios  tiene  su  Sabiduría.  Y  es  la  única  Sabiduría
                   verdadera y digna de que la amemos y busquemos como
                   un gran tesoro. Pero también el mundo depravado tiene
                   la suya. Y a ésta debemos condenarla y detestarla como
                   malvada  y  perversa.  Los  filósofos  también  tienen  su
                   sabiduría. Esta merece nuestro desprecio porque es inútil
                                                             48
                   y, con frecuencia, peligrosa para la salvación .

                   Hemos hablado hasta aquí de la Sabiduría de Dios a las
                   almas perfectas –como  dice el Apóstol– (1Cor 2,6). Pero,
                   ante el temor de que se dejen engañar por el oropel de la
                   sabiduría mundana, mostremos la impostura y malignidad
                   de esta última.


                   1.    LA SABIDURÍA MUNDANA


                   75  La  sabiduría  mundana  es  aquella  de  la  cual  se  ha  dicho:
                   Anularé el saber de los sabios (1Cor 1,19) según el mundo. La
                   sabiduría de la carne es enemiga de Dios (Rom 8,9). Esta
                   sabiduría no baja de lo alto; ésa es terrestre, animal y diabólica
                   (Sant 3,15).

                   Consiste esta sabiduría mundana en una perfecta armonía
                   con las máximas y modas del mundo; en una tendencia
                   continua  a  la  grandeza  y  estimación;  en  la  búsqueda
                   constante y solapada de los propios caprichos e intereses;
                   pero no de modo patente y provocador con algún pecado
                   escandaloso, sino de manera habilidosa, astuta y engañosa;

                   48  No pretende el P. de Montfort negar el valor del estudio de la filosofía y
                      ciencias naturales. Sólo que, en comparación con la ciencia de Jesucristo
                      y la de la caridad (ver 1Cor 12,2.8; GS 15), son como basura (ver Flp 3,8).
                                                                      173
   167   168   169   170   171   172   173   174   175   176   177