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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
pecados, añadirás: Es obra de un enemigo (Mt 13,28). Yo soy
mi mayor enemigo, yo cometí esos pecados. O también:
Sálvame del hombre traidor y malvado (Sal 43 [42],1), que soy
yo mismo. O bien: “Jesús mío, conviene que tú crezcas
en mi alma y que yo disminuya” (ver Jn 3,30). María, es
necesario que tú crezcas en mi alma y que yo sea menos
que nunca. Crezcan y multiplíquense (Gén 1,28). ¡Oh Jesús!
¡Oh María! ¡Crezcan en mí! ¡Multiplíquense fuera, en los
demás!
273 Hay mil pensamientos más que el Espíritu Santo
sugiere, y te sugerirá también a ti, si eres de verdad
hombre interior, mortificado y fiel a la excelente y sublime
devoción que acabo de enseñarte. Pero acuérdate de
que cuanto más permitas a María obrar en tu comunión,
tanto más glorificado será Jesucristo. Y de que tanto más
dejas obrar a María para Jesús, y a Jesús en María, cuanto
más profundamente te humilles y los escuches en paz y
silencio, sin inquietarte por ver, gustar o sentir. Porque el
justo vive en todo de la fe, y particularmente en la sagrada
comunión, que es acto de fe: Mi justo vive de su fidelidad
(Heb 10,38).
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