Page 488 - Obras_Completas_2da_Ed
P. 488

↑ ÍNDICE


                                      Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen

                                       CAPÍTULO VI


                             PRÁCTICA DE ESTA DEVOCIÓN
                              EN LA SAGRADA COMUNIÓN



                   1.    ANTES DE LA COMUNIÓN


                   266  1. Humíllate profundamente delante de Dios.
                        2.  Renuncia  a  tus  malas  inclinaciones  y  a  tus
                   disposiciones,  por  buenas  que  te  las  haga  ver  el  amor
                   propio.
                        3. Renueva tu consagración, diciendo: “Soy todo tuyo,
                                                    199
                   ¡oh María!, y cuanto tengo es tuyo” .
                        4.  Suplica  a  esta  bondadosa  Madre  que  te  preste
                   su  corazón  para  recibir  en  él  a  su  Hijo  con  sus  propias
                   disposiciones.  Hazle  notar  cuánto  importa  a  la  gloria
                   de su Hijo que no entre en un corazón tan manchado e
                   inconstante como el tuyo, que no dejaría de menoscabar
                   su gloria y hasta llegaría a apartarse de Él. Pero que, si
                   Ella quiere venir a morar en ti para recibir a su Hijo, puede
                   hacerlo, por el dominio que tiene sobre los corazones ,
                                                                       200
                   y que su Hijo será bien recibido por Ella, sin mancha ni
                   peligro de que sea rechazado: Teniendo a Dios en medio, no
                        201
                   vacila .
                   Dile con absoluta confianza que todos los bienes que le has
                   dado valen poco para honrarla. Pero que por la sagrada
                   comunión quieres hacerle el mismo obsequio que le hizo el
                   Padre eterno; obsequio que la honrará más que si le dieses
                   todos los bienes del mundo.

                   Dile, finalmente, que Jesús, que la ama en forma excepcional,
                   desea todavía complacerse y descansar en Ella, aunque sea
                   en tu alma, más sucia y pobre que el establo de Belén en

                   199  VD 233.
                   200  VD 37-38. 205-206.
                   201  Sal. 46 [45],6
                                                                      489
   483   484   485   486   487   488   489   490   491   492   493