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              Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort

              donde Jesús se dignó nacer, porque allí estaba Ella. Pídele
              su corazón  con  estas  tiernas palabras: ¡Tú  eres mi todo, oh
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              María; préstame tu corazón! .

              2.   EN LA COMUNIÓN

              267  Dispuesto  ya  a  recibir  a  Jesucristo,  después  del
              padrenuestro le dirás tres veces: Señor, no soy digno, etc.; como
              si dijeses la primera vez al Padre eterno que no eres digno
              de recibir a su Hijo a causa de tus malos pensamientos e
              ingratitudes para con un Padre tan bueno; pero que ahí
              está María, su esclava, que ruega por ti y te da confianza
              y esperanza singulares ante su Majestad: Porque tú solo me
              haces vivir tranquilo (Sal 4,9).


              268  Al Hijo le dirás: Señor, no soy digno, etc.; que no eres
              digno de recibirle a causa de tus palabras inútiles y malas
              y de tu infidelidad en su servicio, pero que, no obstante,
              le  suplicas  tenga  piedad  de  ti,  que  le  introducirás  en  la
              casa de su propia Madre, que es también tuya, y que no le
              dejarás partir hasta que venga a habitar en ella: Lo agarré,
              y ya no lo soltaré hasta meterlo en la casa de mi madre, en la
              alcoba de la que me llevó en sus entrañas (Cant 3,4). Ruégale
              que se levante y venga al lugar de su reposo y al arca de su
              santificación: Levántate, Señor; ven a tu mansión, ven con el
              arca de tu poder (Sal 132 [131],8). Dile que no confías lo más
              mínimo  en  tus  méritos,  ni  en  tus  fuerzas  y  preparación
              –como  Esaú–,  sino  en los  de  María,  tu querida  Madre
              –como el humilde Jacob en los cuidados de Rebeca–; que,
              por muy pecador y Esaú que seas, te atreves a acercarte a
              su santidad apoyado y adornado con los méritos y virtudes
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              de su santísima Madre .
              269  Al Espíritu Santo le dirás: Señor, no soy digno; que no
              eres digno de recibir la obra maestra de su amor a causa


              202  Adaptación de Jn. 19,27 y Prov. 23,26 (ver VD 179, nota)
              203  Ver VD 205-206.
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