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Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen
una pura creatura, para que lo imites según tus limitadas
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capacidades . Es, pues, necesario que en cada acción mires
cómo la hizo o la haría la Santísima Virgen si estuviera en
tu lugar.
Para esto debes examinar y meditar las grandes virtudes
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que Ella practicó durante toda su vida, y particularmente :
1) su fe viva, por la cual creyó sin vacilar en la palabra del
ángel y siguió creyendo fiel y constantemente hasta el pie
de la cruz en el Calvario; 2) su humildad profunda, que
la llevó siempre a ocultarse, callarse, someterse en todo
y colocarse en el último lugar; 3) su pureza totalmente
divina, que no ha tenido ni tendrá igual sobre la tierra. Y,
finalmente, todas sus demás virtudes.
Recuerda –te lo repito– que María es el grandioso y único
molde de Dios apto para hacer imágenes vivas de Dios a
poca costa y en poco tiempo. Quien halla este molde y se
pierde en él, muy pronto se transformará en Jesucristo, a
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quien este molde representa perfectamente .
3. Obrar en María o en íntima unión con Ella
261 Hay que realizar las propias acciones en María.
Para comprender bien esta práctica es preciso recordar:
1° Que la Santísima Virgen es el verdadero paraíso
terrestre del nuevo Adán. El antiguo paraíso era solamente
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una figura de éste . Hay en este paraíso riquezas,
hermosuras, maravillas y dulzuras inexplicables, dejadas
en él por el nuevo Adán, Jesucristo. Allí encontró Él sus
complacencias durante nueve meses, realizó maravillas
e hizo alarde de sus riquezas con la magnificencia de un
192 María, tan cercana a Dios y tan próxima a nosotros, nos conforta para
llegar a un encuentro más íntimo con Cristo.
193 Ver VD 108.
194 Ver SM 16-18; VD 219-221.
195 Aplicación espiritual de Gen 2,8; ver VD 6.
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