Page 70 - Obras_Completas_2da_Ed
P. 70
↑ ÍNDICE
Carta No. 3
¡El amor puro de Dios reine en nuestros corazones!
Con inmensa alegría recibí tu carta, tanto más preciosa
cuanto que viene de quien tanto me ama.
Me informas en ella de una muerte. Pues, a mi vez, tengo
que comunicarte otra: la del señor De la Barmondière,
mi superior y director, que me hizo aquí tanto bien. Lo
enterramos el domingo pasado en medio del dolor de toda
la parroquia y de cuantos lo conocieron. Vivió como santo y
como santo murió. Fundó el seminario en que me encuentro
y tuvo la bondad de recibirme en él gratuitamente.
No sé todavía cómo se resolverán las cosas: si me quedo o
tengo que partir, pues aún no se ha abierto el testamento.
Pero pase lo que pase, nada me preocupa; tengo un Padre
en el cielo que no me falla jamás. Que me condujo hasta
aquí, me ha conservado hasta hoy, y lo seguirá haciendo
según su constante misericordia. Aunque no merezco sino
castigos a causa de mis pecados, no dejo de implorar al
Señor y abandonarme a su Providencia.
No pude responder tu carta tan pronto como deseaba. Me lo
impidió un retiro que hice en San Sulpicio para prepararme
a las cuatro [órdenes] menores. Que, gracias a Dios, he
recibido.
3
A su tío, el sacerdote Alain Robert
París, 11 de julio de 1695
Luis María ha comenzado el 2º año de teología. Sigue presente
el tema de la Divina Providencia. Dios también deja sentir su
solicitud paternal en favor de su servidor: a través de las personas,
manifiesta su bondad y su misericordia. La vida debería ser
continua acción de gracias.
Mi querido tío: ¡el amor puro de Dios reine en nuestros
corazones!
71

