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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
su pureza, enteramente divina, lo cautivó; su fe viva y
sus continuas y amorosas plegarias le hicieron violencia.
La Sabiduría se encontró amorosamente vencida por tan
amorosa búsqueda: “¡Oh! ¡Cuán grande fue el amor de
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María que venció al Omnipotente!”, exclama San Agustín .
¡Cosa admirable! Queriendo la Sabiduría descender del
seno del Padre al seno de una virgen para descansar entre
los lirios de su pureza; queriendo hacerse hombre en Ella
y darse enteramente a Ella, envió al arcángel Gabriel a
llevarle su saludo y manifestarle que le había conquistado
el corazón, por lo cual deseaba hacerse hombre en su seno,
siempre que Ella diera su consentimiento.
El arcángel cumplió su misión. Aseguró a María que
conservaría su virginidad a pesar de ser madre, y obtuvo
–no obstante la resistencia de su profunda humildad– el
consentimiento inefable que la Santísima Trinidad, los
ángeles y todo el universo esperaban desde hacía tantos
siglos. María, humillándose ante su Creador, respondió: Aquí
está la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que has dicho (Lc 1,38).
108 Observa cómo, en el instante en que María otorgó su
consentimiento de ser Madre de Dios, se obraron múltiples
prodigios. El Espíritu Santo formó de la purísima sangre
de María un cuerpecito y lo organizó con perfección.
Dios creó el alma más perfecta que jamás ha creado. La
Sabiduría increada, el Hijo de Dios, se unió en realidad de
persona a ese cuerpo y esa alma. Y así se realizó este gran
portento del cielo y de la tierra, este prodigioso exceso del
amor de Dios: El Verbo se hizo carne (Jn 1,14). La Sabiduría
eterna se ha encarnado. Dios se ha hecho hombre sin dejar
de ser Dios. Este Hombre-Dios se llama Jesucristo, es decir,
Salvador (Mt 1,21; Lc 1,31).
A continuación, el compendio de su vida divina en este
mundo.
83 No hay evidencia de que se trate de un texto de San Agustín. Quizás sea
de Ricardo de San Víctor (en su Comentario al Cantar de los cantares
26: PL 196,483). Ver Juan Morinay, María y la debilidad de Dios.
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