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              Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort


              Ella es un mundo desconocido a casi todos los mortales.
              Un misterio impenetrable aun para los mismos ángeles y
              santos del cielo, que, contemplando al Dios trascendente,
              lejano e inaccesible, tan escondido y oculto en su mundo
              que es la excelsa María, exclaman día y noche con religioso
              estupor: ¡santo!, ¡santo!, ¡santo! (Is 6,3).

              20  ¡Feliz una y mil veces en esta vida, aquel a quien el
              Espíritu Santo descubre el secreto de María, para que lo
              conozca!

              ¡Feliz aquel que puede entrar en este jardín cerrado y beber
              a grandes tragos el agua viva de la gracia en esta fuente
              sellada! (Cant 4,12; VD 263 nota).

              En esta creatura amabilísima sólo se hallará a Dios: un Dios,
              a la vez, infinitamente santo y trascendente, e infinitamente
              cercano y al alcance de nuestra debilidad. Ciertamente Dios
              está en todas partes -hasta en el infierno se le puede hallar-.
              Pero en ningún sitio se le puede encontrar tan cercano y al
              alcance de la debilidad humana como en María pues para
              esto bajó a Ella. En todas partes es el Pan de los fuertes y de
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              los ángeles; en María, en cambio, es el Pan de los niños .

                  12. María facilita la unión con Dios

              21  Que nadie se imagine, pues, como ciertos pretendidos
              iluminados,  que  María  –por el hecho de ser creatura–
                                                               21
              constituya un obstáculo para  la unión con el Creador . Ya
              no vive María; Cristo, o mejor, Dios sólo, vive en Ella (Gál
              2,20). Su transformación en Dios supera a la de san Pablo
              y a la de los demás santos más de cuanto se eleva el cielo
              sobre la tierra.





              20  Ver ASE 190; VD 208.
              21  Ver VD 164-168. La Virgen María, “lejos de impedir la unión inmediata de
                 los creyentes con Cristo, la fomenta” (LG 60; Ver Enc. RMat 44-45)
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