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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
REGLA DE LOS SACERDOTES MISIONEROS
DE LA COMPAÑÍA DE MARÍA
1. FIN PROPIO DE LA COMPAÑÍA DE MARÍA
1 1. En esta Compañía sólo se recibe a sacerdotes ya
formados en los seminarios. Por tanto, quedan excluidos
de ella los eclesiásticos de órdenes inferiores hasta que
hayan recibido el sacerdocio. En París hay, sin embargo,
un seminario donde los jóvenes eclesiásticos que tienen
vocación para las misiones en la Compañía se preparan por
la ciencia y la virtud para ingresar en ella.
2 2. Es necesario que dichos sacerdotes hayan sido
llamados por Dios a la vida misionera, en pos de los
apóstoles pobres. Y no a trabajar como vicarios, dirigir
parroquias, enseñar a la juventud o formar sacerdotes en los
seminarios, cosa que hacen muchos otros buenos sacerdotes,
llamados por Dios a estos santos oficios.
Por consiguiente, huyen de tales cargos por considerarlos
contrarios a su vocación apostólica. Así podrán decir
siempre con Jesucristo: me envió a dar la Buena Noticia a
los pobres, (ver Lc 4,18), o con los apóstoles: Cristo no me
mandó a bautizar, sino a dar la Buena Noticia, (ver 1Co 1,17).
Y consideran como una sutil tentación las ocasiones,
que se presentan constantemente, de ayudar a las gentes
por tales medios. Ese es el cambio o desviación que han
sufrido, desgraciadamente, muchas santas comunidades,
establecidas en estos últimos siglos por el santo espíritu de
sus fundadores para predicar misiones, y ello so pretexto
de un bien mayor. Algunas se han dedicado a instruir a
la juventud, otras a formar sacerdotes y eclesiásticos. Y
si dan misiones todavía, lo hacen sólo accidentalmente y
como de paso. La mayor parte de los miembros de estas
comunidades permanecen años enteros sedentarios, por
no decir solitarios, en sus casas de la ciudad o del campo.
Su lema es: buscadores del reposo, (Is 38,11). Mientras que el
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