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              Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort


              7   7. Aunque  no  limitan  la  gracia  de  Dios  ni  su  celo
              exclusivamente a los campos –como los misioneros de
              San Vicente de Paúl– sino que van, indiferentemente, a
              dar misiones tanto en las ciudades como en los campos
              –conforme  a  la  voluntad  de  Dios  señalada  por  sus
              superiores– hacen suyas, sin embargo, las más tiernas
              preferencias del corazón de Jesús, su modelo, que decía:
              me envió a dar la Buena Noticia a los pobres, (Lc 4,18). Así que
              prefieren, ordinariamente, el campo a la ciudad, y los pobres
              a los ricos.

              8   8. Para ser admitidos definitivamente en la Compañía
              hacen en manos del superior los votos simples de pobreza
              y obediencia. Y los renuevan cada año. Al cabo de cinco
              años no interrumpidos en la Compañía, si se sienten de
              veras llamados por Dios a ella y se los juzga tales, emiten
              los votos de pobreza y obediencia para siempre. Siendo
              simples estos votos, quienes los emiten podrían, por razones
              legítimas, obtener del obispo dispensa de ellos para salir
              de la Compañía. Esta, por su parte, según el derecho que
              se reserva a sí misma, podría despedir, aun después de
              los segundos votos, a uno de sus miembros si éste, a pesar
              de los remedios empleados con él, llega a malearse de tal
              modo que constituya más bien ocasión de escándalo que de
              edificación.

              9   9. La Compañía no se encarga jamás de escolares ni
              pensionistas, eclesiásticos o laicos, aun cuando quisieran
              entregarle todos sus bienes.


              2.  SU DESPRENDIMIENTO O POBREZA
                  EVANGÉLICA

              10  1. No poseyendo –como se ha dicho– ni bienes, ni
              patrimonio,  ni  rentas  de  beneficio  –cosa  contraria  al
              desprendimiento apostólico– su único apoyo es la divina
              Providencia, la cual los mantiene por quien y como le plazca.
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