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Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen
Sin embargo, se puede, en verdad, emplear una u otra
expresión, como yo lo hago. Por ejemplo, un hombre que
viaja de Orleáns a Tours, pasando por Amboise, puede
muy bien decir que va a Amboise y que viaja a Tours, con
la diferencia, sin embargo, de que Amboise no es más que
el camino para llegar a Tours y que Tours es la meta y
término de su viaje.
246 2. El principal misterio que se honra y celebra en esta
devoción es el misterio de la encarnación. En él Jesucristo
se halla presente y encarnado en el seno de María. Por ello
es mejor decir la esclavitud de Jesús en María, de Jesús que
reside y reina en María, según aquella hermosa plegaria
de tantas y tan excelentes almas: “¡Oh Jesús, que vives en
María, ven a vivir en nosotros con tu espíritu de santidad!,
etc.”
247 3. Esta manera de hablar manifiesta mejor la unión
íntima que hay entre Jesús y María. Ellos se hallan tan
íntimamente unidos, que el uno está totalmente en el otro:
Jesús está todo en María, y María toda en Jesús; o mejor,
no vive Ella, sino sólo Jesús en Ella. Antes separaríamos la
luz del sol que a María de Jesús. De suerte que a Nuestro
Señor se le puede llamar Jesús de María, y a la Santísima
Virgen, María de Jesús.
248 El tiempo no me permite detenerme aquí para
explicar las excelencias y grandezas del misterio de Jesús
que vive y reina en María, es decir, de la encarnación del
Verbo. Me contentaré con decir en dos palabras que éste
es el primer misterio de Jesucristo, el más oculto, el más
elevado y menos conocido; que en este misterio, Jesús en
el seno de María –al que por ello denominan los santos– la
sala de los secretos de Dios escogió, de acuerdo con Ella,
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a todos los elegidos; que en este misterio realizó ya todos
los demás misterios de su vida, por la aceptación que hizo
de ellos: Por eso, al entrar en el mundo, dice él: “Aquí estoy yo
180 San Ambrosio.
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