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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
quienes sean fieles en llevar hasta la muerte estas gloriosas
preseas. Efectivamente, aunque la muerte destruya el
cuerpo reduciéndolo a podredumbre, no destruirá las
ataduras de esta esclavitud, que –siendo de hierro– no se
disuelven fácilmente, y quizás en la resurrección de los
cuerpos, en el gran juicio del último día, estas cadenas,
que todavía rodearán sus huesos, constituirán parte de su
gloria y se transformarán en cadenas de luz y de triunfo.
¡Dichosos, pues, mil veces los esclavos ilustres de Jesús en
María, que llevan sus cadenas hasta el sepulcro!
238 Estas son las razones para llevar tales cadenillas:
1. Para recordar al cristiano los votos y promesas
del Bautismo, la renovación perfecta que hizo de ellos por
esta devoción y la estrecha obligación que ha contraído de
permanecer fiel a ellos. Dado que el hombre, acostumbrado
a gobernarse más por los sentidos que por la fe pura,
olvida fácilmente sus obligaciones para con Dios si no tiene
algún objeto que se las recuerde, estas cadenillas sirven
admirablemente al cristiano para traerle a la memoria las
cadenas del pecado y de la esclavitud del demonio –de las
cuales lo libró el Bautismo– y de la servidumbre que en
el Santo Bautismo prometió a Jesucristo y ratificó por la
renovación de sus votos. Y una de las razones que explican
por qué tan pocos cristianos piensan en los votos del Santo
Bautismo y viven un libertinaje propio de paganos –como
si a nada se hubieran comprometido con Dios–, es que no
llevan ninguna señal exterior que les recuerde todo esto.
239 2. Para mostrar que no nos avergonzamos de la
esclavitud y servidumbre de Jesucristo y que renunciamos
a la esclavitud funesta del mundo, del pecado y del
demonio.
3. Para liberarnos y preservarnos de las cadenas del
pecado y del infierno. Porque es preciso que llevemos las
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cadenas de la iniquidad o las del amor y de la salvación .
177 Ver VD 68ss
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