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Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort
para realizar tu designio...” (Heb 10,5-9); que este misterio es,
por consiguiente, el compendio de todos los misterios de
Cristo y encierra la voluntad y la gracia de todos ellos; y,
por último, que este misterio es el trono de la misericordia,
generosidad y gloria de Dios.
Es el trono de la misericordia divina con nosotros, porque,
dado que no podemos acercarnos a Jesús sino por María,
no podemos ver a Jesús ni hablarle sino por medio de Ella.
Ahora bien, Jesús, que siempre complace a su querida
Madre, otorga siempre allí su gracia y misericordia a los
pobres pecadores. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al
trono de la gracia... (Heb 4,16).
Es el trono de su generosidad con María, porque mientras
Jesús, nuevo Adán, permaneció en María –su verdadero
paraíso terrestre–, realizó en él ocultamente tantas
maravillas, que ni los ángeles ni los hombres alcanzan
a comprenderlas; por ello, los santos llaman a María la
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magnificencia de Dios , como si Dios sólo fuera magnífico
en María (ver Is 33,21).
Es el trono de la gloria que Jesús tributa al Padre, porque en
María aplacó Él perfectamente a su Padre, irritado contra
los hombres; en Ella reparó perfectamente la gloria que el
pecado le había arrebatado; en Ella, por el holocausto que
ofreció de su voluntad y de sí mismo, dio al Padre más
gloria que la que le habían dado todos los sacrificios de la
ley antigua; y, finalmente, en Ella le dio una gloria infinita,
que jamás había recibido del hombre.
5. Recitación del Avemaría y del Rosario
249 Quinta práctica. Tendrán gran devoción a la recitación
del avemaría o salutación angélica, cuyo valor, mérito,
excelencia y necesidad apenas conocen los cristianos, aun
181 Ver VD 6.
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